Otra de mis experiencias en el mundo del barro fue la preparacion del horno de papel el cual consitio que en el suelo, sobre una parrilla, se colocan los trozos de
carbonillas formando un circulo y en el centro se colocan los cuencos más
pesados, alrededor se colocan los otros cuencos más chicos.
Este tipo de horno se denomina “horno de papel”. A continuación se le coloca la leña (de
piquillín) formando una estructura cerrada y en los huecos se colocan pedazos
de carbón.
Luego colocamos papel plastificado, porque el diario se moja
con barbotina. Se hace como un caparazón
plastificado.
Se cubre la leña con el papel plastificado (de revista).
Se mezcla la barbotina, formada por restos de arcilla que van
quedando en cada clase, debe tener cierto espesor; más agua.
Se moja el papel de diario en la barbotina y se lo coloca en
el horno plastificado, de a dos hojas, esto permite que el calor se mantenga
dentro del horno. Luego de la primera
capa de papel con barbotina, después una capa de papel de diario seco y así,
sucesivamente, hasta lograr una pared de diario de 2 centímetros de espesor
aproximadamente que permita que el calor no se escape. Se hace un orificio en
la parte superior del horno para que el fuego respire.
Se levanta la parrilla con el horno de papel encima y se la
traslada hacia una superficie elevada, en este caso sobre dos sillas. Luego, en el suelo, debajo de la parrilla, se
coloca un poco de brasa (maderas) para que lentamente el calor llegue a la
carbonilla. Posteriormente el calor se irá trasladando de las carbonillas y
éstas a través de todos los elementos
del horno y los cuencos.
Este proceso se deja un día aproximadamente.
Al otro día abrimos el horno rompiéndolo, el cual ya
está tibio o frío. Sacamos los cuencos.







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